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UISG Catholic Care for Children International
Posted on septiembre 16, 2022

La reforma del cuidado y Catholic Care for Children 

Kathleen Mahoney, PhD
Senior Program Officer, Global Development, GHR Foundation

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El mundo se está dando cuenta de la importancia de reformar el cuidado de los niños y adultos vulnerables, poniendo cada vez mayor atención a todo lo que promueve el crecimiento humano. La tendencia señala un alejamiento del cuidado institucional a favor del cuidado en la familia y la comunidad.

Este cambio de tendencia global durante décadas del cuidado de niños y adultos vulnerables en instituciones está impulsado por las ciencias sociales que demuestran claramente que crecer en una familia segura y acogedora es fundamental para un desarrollo psicosocial sano a lo largo de la vida. Las ciencias sociales también expresan con precisión los riesgos asociados al cuidado institucional: 

  • Independientemente de las circunstancias, la separación de la familia es traumática para un niño.
  • Fuera del cuidado familiar, es más probable que un niño sufra abuso, sea descuidado o traficado.
  • Los niños pequeños en cuidado residencial, especialmente los menores de tres años, son más susceptibles a problemas psicosociales o retrasos físicos y cognitivos.
  • Los jóvenes que dejan el cuidado residencial después de estancias prolongadas son más propensos a convertirse en personas sin hogar, caer en la delincuencia y sufrir tendencia suicida.

Documentados por las ciencias sociales, los marcos legales que están surgiendo para el cuidado de los niños y las personas vulnerables tienden manifiestamente hacia la atención centrada en la familia y la comunidad. Concretamente, señalamos la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (UNCRC), de la cual la Santa Sede es signataria; en ella se afirma el derecho del niño a una familia: «… el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión…” 

Los valores que fundamentan la UNCRC se hacen eco en Amoris Laetitia, donde el papa Francisco nos dice: “Los niños, apenas nacidos, comienzan a recibir como don, junto a la comida y los cuidados, la confirmación de las cualidades espirituales del amor. Los actos de amor pasan a través del don del nombre personal, el lenguaje compartido, las intenciones de las miradas, las iluminaciones de las sonrisas. Aprenden así que la belleza del vínculo entre los seres humanos apunta a nuestra alma, busca nuestra libertad, acepta la diversidad del otro, lo reconoce y lo respeta como interlocutor […] y esto es amor, que trae una chispa del amor de Dios.” Sin duda, lo mejor para los niños es crecer en familias seguras y acogedoras. A pesar de ello, más de8 millones de niños viven fuera del cuidado familiar, privados de la atención de una familia segura y acogedora. Hay demasiados niños que crecen en grandes instituciones. A estos niños, se les suele llamar “huérfanos”. Sin embargo, este no es un nombre apropiado, ya que más o menos el 80% de los niños que viven en residencias tienen algún pariente vivo. Frecuentemente, la pobreza, la discapacidad, algún problema de salud o la falta de acceso a los servicios básicos son la causa de la separación de la familia y conducen a los niños al cuidado en instituciones, privándolos del desarrollo que necesitan y merecen.

La realidad entre los católicos

Para los católicos, el cuidado está inspirado en las Escrituras y adaptado según la Enseñanza social de la Iglesia católica. Hay muchos ejemplos inspiradores de atención ofrecida por católicos y bajo el amparo de católicos. De hecho, la comunidad católica es el mayor proveedor de atención y bienestar social del mundo. Una medida de atención católica, aunque imperfecta, es el número de instituciones de cuidado patrocinadas por católicos. Por el Annuarium Statisticum Ecclesiae (2019), sabemos que hay más de 105.000 instituciones de bienestar social patrocinadas por católicos, incluidas las instituciones de «cuidado total»: 9.374 orfanatos y15.429 hogares para ancianos, enfermos y discapacitados. También hay 10.723 guarderías.

Aquí, nos centramos en el número de orfanatos patrocinados por católicos (más acertadamente llamados instituciones de cuidado infantil). Según el Annuarium Statisticum Ecclesiae, entre 1980 y2011 el número de orfanatos patrocinados por católicos aumentó de 6.185 a10.524, un número que se vio acelerado a medida que el impacto del VIH/SIDA se acentuaba. Desde 2011, el número ha disminuido en más de 1.000.

Si bien no sabemos a qué se debe esta disminución, se espera que indique un número menor de niños en cuidado institucional.

Número de orfanatos católicos 1980 – 2019*

*Datos según el cómputo realizado en Kenia en varios años.

Catholic Care for Children

Hay muchísimos ejemplos de cuidado apasionado y ejemplar de niños y personas vulnerables proporcionados por católicos y bajo el amparo de católicos. Fortalecer la familia está evitando la separación de los niños de sus padres y hermanos, y hace posible que los niños separados de sus familias se reúnan con ellas. Las personas con discapacidad reciben apoyo en las familias y las comunidades.

En los últimos años, las congregaciones de religiosas y religiosos se han unido para promover la reforma de la atención de una manera más coordinada y colaborativa. Bajo el amparo de las respectivas 

conferencias nacionales de religiosos, las religiosas y religiosos en Uganda, Kenia y Zambia están leyendo y dando respuesta a los signos de los tiempos. Han respondido y siguen respondiendo a las preguntas siguientes:

¿Cómo expresar hoy nuestro carisma del cuidado…

  • a la luz de lo que dicen las ciencias sociales sobre la importancia del desarrollo del niño en la familia,
  • a la luz de los nuevos marcos legales que favorecen el cuidado familiar,
  • a la luz de nuestra fe?

Trabajando juntos como miembros fundadores del movimiento Catholic Care for Children, las religiosas y religiosos en Uganda, Kenia y Zambia son agentes de la reforma del cuidado. Se han unido para expresar sus respectivos carismas de cuidado de los niños de nuevas formas, pasando del cuidado centrado en las instituciones al cuidado de los niños en la familia y la comunidad familiar.

Creencias y principios fundamentales

En 2020, los representantes de Catholic Care for Children elaboraron un documento en el que se expresan sus creencias y principios fundamentales relacionados con las necesidades y los derechos de los niños a una familia segura y acogedora.

  • Si la familia tiene dificultades, ofrecer apoyo para evitar la separación de los niños de su familia.
  • Si finalmente la separación es inevitable, asegurarse de que los niños se reúnan nuevamente con sus familias o sean emplazados en un ambiente familiar.
  • Si es necesaria la atención urgente, asegurarse de que sea de la mayor calidad y de la menor duración posibles.
  • La atención en residencia a gran escala debe ser siempre el último recurso.

Ya se han obtenido resultados prometedores. Con determinación creciente, las hermanas y sus colaboradores están trabajando cooperativamente para la reforma del cuidado. Han desarrollado su propia capacidad para el cuidado centrado en la familia y la comunidad a través del desarrollo de habilidades y la formación en trabajo social. Han trabajado en estrecha colaboración con las administraciones locales y nacionales para garantizar el cumplimiento de los marcos legales. Han defendido el cuidado familiar en comunidades locales y en foros nacionales. El número de niños en instituciones patrocinadas por católicos ha disminuido; más niños están en familias. De hecho, a medida que los religiosos encuentran nuevas formas de expresar el carisma del cuidado, se revelan como campeones de la reforma del cuidado por medio de formas que están mejorando los resultados para los niños y sus familias.

La guardería La Luz del Mundo fue establecida por las Religiosas del Sagrado Corazón de María en las afueras de João Pessoa en el noreste de Brasil. Proporciona el servicio de guardería y educación infantil en un entorno seguro, acogedor y enriquecedor para niños de tres meses a siete años que provienen de hogares muy pobres. La Luz del Mundo trabaja con sus padres (muchos de familias monoparentales) para ayudarlos a crear hogares más estables.


En la ciudad de Kisumu, a orillas del lago Victoria en Kenia, las Franciscanas Misioneras de San José trabajan con niños que viven en las calles de la ciudad debido a las difíciles condiciones del hogar. Las Franciscanas Misioneras ofrecen alojamiento temporal, asesoramiento y apoyo durante el proceso para lograr reunir a los niños con sus familias. Después de la reconciliación y la reintegración, el personal del proyecto mantiene el seguimiento y apoyo a la familia.


Durante el confinamiento por COVID-19 y el cierre de escuelas en el área de Kannagi-Nagar en Chennai, India, las Hermanas Salesianas se aseguraron de que más de 400 niños vulnerables siguieran recibiendo educación por las tardes a través de lo que llamaríamos clases extraescolares. Los comités de protección infantil creados, en la zona, por las hermanas aseguraron que ningún niño fuera obligado a trabajar durante el confinamiento, a pesar de las graves dificultades económicas de sus padres.


En Lusaka, Zambia, las Hermanas de los Sagrados Corazones de Jesús y María establecieron la única escuela del país para niños sordos y ciegos. Trabajando para superar este estigma, el proyecto también proporciona un servicio de atención domiciliaria para niños, implicando a los padres y a la comunidad en general en el cuidado de los niños.

Ejemplos cortesía de Misean Cara.

1 Preámbulo de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (1989),
https://www.ohchr.org/en/instruments-mechanisms/instruments/convention-rights-child
.

2 Francisco, Exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia [La alegría del amor], 19 de marzo de 2016, n. 172, Santa Sede, https://www.vatican.va/content/francesco/en/apost_exhortations/documents/papa-francesco_essortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html.

Este artículo es de la publicación “Una familia para cada niño”. Lea la publicación completa aquí.

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