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UISG Catholic Care for Children International

Institutos Religiosos

Catholic Care for Children International ayuda a los institutos religiosos a leer los signos de los tiempos y responder con el mejor cuidado posible para los niños.


Un camino de transformación

Las religiosas han respondido a lo largo de los siglos a la llamada de Dios a amar y servir a los más necesitados. Los institutos religiosos fueron fundados por mujeres y hombres que intuyeron los signos de sus tiempos e hicieron frente a las profundas necesidades que vieron. Sus respuestas –sus carismas– son un don permanente del Espíritu al mundo necesitado de amor, compasión y justicia.

El Espíritu, fuente de todos los carismas de la vida crisiana, es creativo y transformador.

El carisma del cuidado

Los institutos religiosos femeninos han expresado su carisma de formas distintas según las necesidades cambiantes en un mundo en cambio. En otros tiempos, las hermanas con los carismas del cuidado solían favorecer el modo institucional para el cuidado de los niños. Entre estos se incluían los hogares para niños, así como los hogares para bebés y los centros de rehabilitación para niños con discapacidades. 

Con el desarrollo de los estudios sobre la importancia del crecimiento del niño en familia para conseguir su bienestar, muchas hermanas están optando por el cuidado de los niños centrado en la familia y la comunidad. Este movimiento es una respuesta a los millones de niños en el mundo que han sido separados de sus familias por diversas razones como la pobreza o la muerte de los parientes. Esto suele ocurrir cuando los padres, familiares o vecinos no son capaces de proporcionar un cuidado adecuado, lo cual pone en peligro el desarrollo del niño. Los niños con discapacidades que necesitan atención especializada corren un mayor riesgo de separación de la familia. 

Leyendo los signos de los tiempos

Las religiosas están valorando los signos de los tiempos a través de la lente de la fe, inspirándose en el mandamiento de la Biblia de cuidar a los más necesitados y en la Enseñanza Social de la Iglesia católica, especialmente los principios de la dignidad de todas las personas, la opción preferencial por los pobres y el derecho de toda persona a participar plenamente en la familia y la comunidad. 

Las hermanas están profundizando en las investigaciones de las ciencias sociales que documentan claramente los beneficios de la vida de familia para el bienestar de los niños y los riesgos vinculados a la institucionalización. Prestan atención a los marcos legales y a las políticas tanto internacionales como nacionales que están surgiendo y que favorecen cada vez más el cuidado en la familia y la comunidad, más que el cuidado realizado en instituciones.

Reconociendo que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de us personalidad, debería crecer en un entorno familiar, en un ambiente de felicidad, de amor y comprensión.

Preamble, United Nations Convention on the Rights of the Child

Respondiendo a los signos de los tiempos: hacia nuevos modelos de cuidado

Alrededor del mundo hay muchos ejemplos de religiosas y religiosos inspiradores, cuyos servicios permiten que los niños permanezcan en sus familias, vinculados a sus comunidades y fuera de las instituciones. Situar a los niños y familias en el centro del cuidado exige reforzar la familia, de modo que ninguna familia se vea forzada a llevar a su hijo a una institución a causa de la pobreza o falta de acceso a los servicios básicos. 

En sus respectivas conferencias nacionales de religiosas y religiosos, aquellos que tienen el carisma del cuidado en Uganda, Kenia y Zambia se han unido, trabajando de forma colaborativa para reducir el cuidado institucional y pasar al cuidado de los niños centrado en la familia y la comunidad.  Como socios fundadores de Catholic Care for Children, están comprometidos con el fortalecimiento de la familia: 

Con el apoyo de Catholic Care for Children International, las hermanas y los institutos religiosos realizan una evaluación exhaustiva de sus capacidades actuales e identifican las áreas que necesitan mayor atención. Crean e implementan planes que les permiten pasar del cuidado institucional al cuidado en familias. Valoran y evalúan los resultados de sus esfuerzos, identificando las mejores prácticas para llevar adelante y compartir con aquellos que tienen el carisma del cuidado de niños.

La adopción de nuevas formas de cuidado refleja el intenso compromiso de las religiosas con la reforma del cuidado de los niños. Para hacer esta transición, los socios de Catholic Care for Children están trabajando de forma colaborativa, reforzándose e inspirándose entre ellos.

Han trabajado intensamente para “ganarse los corazones y las mentes,” de modo que las hermanas, además de otras personas –como representantes gubernamentales, líderes de la Iglesia, comunidades locales y donantes– se den cuenta cuán importante es para los niños permanecer en familias y comunidades. Docenas de hermanas han estudiado trabajo social, trabajando con diligencia para obtener los títulos al tiempo que combinan estudios, misión y vida comunitaria. Las hermanas están aplicando sus nuevos conocimientos y habilidades para fortalecer a las familias y asegurarse de que los niños tienen el apoyo y cariño de un ambiente familiar.

Cientos de hermanas y compañeros de trabajo se han formado en la salvaguarda y protección y en la gestión de casos, incluyendo actividades como la localización de familias, la reunificación familiar, la actualización y el seguimiento de los registros. Estas áreas son vitales en la transición del niño de la institución a la familia.

El nuevo modelo de cuidado también ha creado nuevas relaciones: relaciones de los institutos religiosos entre ellos, relaciones con los líderes de la Iglesia, trabajo compartido con las autoridades y funcionarios locales y compromiso con los líderes nacionales. 

A través de Catholic Care for Children más de 1.000 niños están ahora viviendo en familias en lugar de instituciones.